Este post está dedicado para las amigas living-alone, que no necesariamente significa for-ever-alone.
Usar tu casa como estrategia de garche es una regla básica para la ilustrada, que, orgullosamente, no conoce los telos. Vivir sola te da muchas satisfacciones, como puede ser estar todo el domingo en pijama y pantuflas sin que nadie te diga "qué te pasa?"; "no te pensas levantar a comer?"; o bien, invitar a un potencial chongo con cualquier excusa, y terminar pasándola bomba, literalmente.
La ventaja de la ilustrada es que viene del interior, subvencionada por #maimader. La primera recomendación para las amigas porteñas: andate a vivir sola, o con una amiga que puedas echar cuando surge la oportunidad. Dejá de lado la comodidad de que te laven la ropa y te cocinen, y viví la libertad. Para algo Dios inventó los Lavarap y el delivery: para que podamos garchar en casa.
A continuación daremos algunos ejemplos donde el living-alone tiene sus gratas consecuencias, agradecemos desde ya a los aportes de amigas ilustradas que inspiran estas líneas:
Compañero de trabajo: desde que el mundo es mundo que alguna se garchó un compañero de trabajo. Usualmente sucede que nos ponemos cariñosos en algún after office, miradas van, miradas vienen hasta que te das cuenta que te quedaste sola con el potencial chongo. Esta es tu oportunidad para decirle: "si me acuesto ahora no me levanto más. Vamos a desayunar?"
Vecinos: las casualidades existen, y más si vivís en Palermo, Recoleta, Barrio Norte y salis a un bar por ahí. Es altamente probable que te pongas a hablar con un vecino de cuadra. Intercambiar Facebook o teléfono es clave, porque damos lugar a que alguna tarde/noche aburrida podamos tirarle la onda y que te diga "si queremos podemos hacer postre de vecinos" #truestory. La clave está en no perder la oportunidad.
Tomamos mate: otra ventaja de ser del interior, la cultura del mate. Esto es muy útil cuando viene algún chonguito perdido en el pueblo o en algún pueblo de por ahí. Por más lejano, siempre mantengamos contacto. No es novedad que la ciudad de Buenos Aires es el epicentro del país y tarde o temprano, todos se dan una vuelta por acá. Hay que estar atentas y siempre tirar "avisame y tomamos unos mates". A partir de ahí, utilicen la imaginación.
Científico: otra #truestory que con amigas ilustradas llamamos así, por la mera costumbre de ponerle sobrenombre al chongo, cosa de no encariñarnos demasiado. El científico era amigo del novio de una amiga, que se invitaron a cenar al bulín, con otro amigo impar para no quedar en offside y caer en el cliché de la incómoda "cita doble". Amiga ilustrada + científico pegaron onda y gracias a la situación living-alone y anfitriona, la noche se convirtió en madrugada de garche. Por eso, además de vivir sola, tenés que ser copada e invitar a tus amigas con amigos a tu casa.
Viene desde lejos: un clásico, que inspira este post. Lejos puede ser Longchamps, Olivos, La Plata o Puerto Madryn. Es una oportunidad para buscar alguna excusa, hacer venir al chongo a la ciudad y ofrecerle tu lugar sin decirle "quedate en casa". La sutileza es buena compañera, siempre que el chongo sea buen entendedor, aunque a veces es necesario avivarlo y decirle "no te preocupes, te podés quedar en casa, tengo un futón en el living".
Lo mejor es cuando la oportunidad de darles asilo surge de la nada, se hacen las 3, 5, 7 de la mañana, es tarde para volverse a su casa. Ahí es cuando apelamos a los métodos anteriores, como el desayuno, para hacerlos entrar. Una vez que está en casa, les damos asilo y nos los cojemos.
¿Ustedes qué historias de asilo tienen para contar?
1 comentario:
Jajajaja es genial la verdad....
A ver, yo estoy seriamente pensando en mudarme a vivir sola,porque se complica horrosamente, me encanto lo de la ilustrada que no conoce telos, esas deben ser pocas
por mas #ChicasLivingAlone
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