lunes, 16 de julio de 2012

Mi amigo gay

No se asusten, todavía no voy a contar ciertas experiencias... hoy el tema es sobre aquel chongo que tenemos lantente pero no concreta: da vueltas y vueltas pero a la hora de los bifes, desaparece. Para no seguir perdiendo el tiempo, lo catalogamos de "amigo gay" sin hacernos muchas ilusiones sobre su desempeño.  

 


Este post fue inspirado por una amiga, que se cansó de esperar que el chongo le proponga hacer algo. Luego nos dimos cuenta que pasa muy seguido y no sabemos por qué. En estos casos la ilustrada propone dos caminos: ir directamente al grano y decirle "para qué me hablás si no sacás un beneficio sexual de esto?" #TrueStory por ser cordial, pero se podría decir también "si no me garchás, no me hables más". La otra opción es resignarse y buscarse otro entretenimiento, o bien esperar que se decida.

Quien inspiró este post, conoció al chongo en un bar, luego de una linda noche, intercambiaron sus bbms y quedaron en contacto [más o menos fue así]. Resulta que el chico, siempre muy comunicativo, preocupado por el estado de ánimo de nuestra amiga, contaba sus por menores, ofrecía masajes [por su profesión de kinesiólogo] pero no concretaba encuentro, incluso cuando nuestra amiga tuvo la precausión de dejar algo de su propiedad en su casa para prever un segundo encuentro. Este caso no fue con final feliz, nuestra amiga se cansó y le dijo "dejale la pashmina al encargado que paso cuando salgo del laburo" y él contrarrestó y dijo "pasa por el gimnasio y te la doy". Podría significar una jugada inteligente de parte de él, pero no: fue solo la devolución de la pashmina y unos temas vanales como para romper el hielo. De todas maneras, siempre está latente.

A otra amiga le pasó la siguiente historia: conoció al chonguito (más chico) en un boliche, fueron a la casa de ella, y en ese momento no pasó nada, porque nuestra amiga lo frenó. Después de eso empezaron a salir, pero con salidas raras como almuerzo en microcentro, meriendas, caminatas; nunca nada cerca de una cama. Luego de casi dos meses, quedaron para mirar una peli en la casa de amiga ilustrada, acordando tácitamente que él se quedaba a dormir. Comenzó la noche, empezaron a ver una película, luego vieron otra que engancharon en el cable, luego un partidito de rugby que pasaban en ESPN hasta que el pibe se anima y dice "vamos a dormir?", a lo que la oración siguiente fue la más catastrófica: "no te vas a poner el pijama?". Por suerte esta historia sí tuvo un final feliz, y a las 6 de la mañana, después de dos películas y un tiempo de Rugby se dignó a garcharla. 

Otra especie de amigo gay que todos debemos tener en la vitrina, es nuestro amigo calentón, es decir ese chico que conocemos de la secundaria o de alguno de los primeros trabajos y con el que siempre nos tuvimos ganas. Cuando el ambiente se pone tenso, en alguna noche de borrachera las miradas van más allá o tenemos la caradures de decirle barbaridades en la cara. Quien diga que no tiene uno de estos, no sabe lo que es la vida.

A modo de síntesis, si hay otras opciones, está bueno tener un amigo gay que te endulce el oído, te pregunte cómo estás y te cuente cosas graciosas mientras viajas y estás aburrida. Si es tu primera opción, descartalo: siempre hay algo más urgente que garcharte, incluso hablarte por chat es más importante. Generalmente puede pasar que el susodicho tenga algún complejo psico-sexual, pero dejénlo que lo trate con su terapeuta y diviértanse con otro, después de todo: Girls, just wanna have fun.




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